Qué difícil es decir que NO

Resulta sumamente difícil decir que NO cuando alguna persona nos pide algo, ya sea que un amigo nos pida un favor o dinero, o cuando nuestro hijos nos piden un permiso o que los dejemos ver alguna película que no es apta para ellos o incluso cuando nos piden que los dejemos quedarse viendo la tele, la tablet o platicando en el celular hasta altas horas de la madrugada o incluso hasta el día siguiente…. y no exagero.

NO es tarea fácil decir que NO, pero es un ejercicio que debemos hacer y practicar más a menudo. Tanto para la educación de nuestros hijos, como para evitar que nos agarren de su puerquito o su tonto… incluso conviene decir que no para evitar caer en deudas.

Saber decir “no  te puedo prestar dinero porque no tengo o porque luego no me pagas” es algo que me encantaría poderle decir a algunas personas, pero hacerlo es políticamente incorrecto; o al menos eso parece. Ya mas de una persona me ha dejado de hablar cuando le cobro lo que les presté.

Saber decir que no cuando los hijos nos piden un permiso o cuando quieren que les compremos algo. Incluso resistir a la tentación de reponerle de forma inmediata el celular o la bicicleta, por cierto, ya pocos niños son los que usan la bicicleta, pues prefieren la última tableta o el celular más caro y “cool”… Sé que no tiene punto de comparación una bicicleta y un celular, pero son los caprichos que ahora valoran y cumplen los padres de sus hijos; debemos decir que NO y esperar para comprarle ese capricho que tanto “quieren” y ayudarlos a valorar las cosas… vamos!!! que les cueste tiempo, dinero y esfuerzo.

El que vean que las cosas no se obtienen de forma instantánea, los hará resistentes a la frustración,  y se darán cuenta que las cosas necesitan su tiempo para obtenerse y no se pueden conseguir de forma fácil y sin trabajar o esforzarse.

Saber decir que no cuando nos invitan a una carne asada o alguna cena con esos amigos que sabemos les gusta “lo bueno” y se gastan entre 800 y 1,500 pesos solo en una cena.

Saber decir que no cuando nos sentimos obligados a dar un buen regalo por un compromiso familiar, de trabajo o de amigos.

Saber decir que no cuando después de que hicimos un viaje con la familia de mis papás y hermanos y ahora mis suegros quieren hacer otro viaje igual o más grande o a la inversa donde primero fuimos con mis suegros y ahora mis papás quieren que hagamos otro viaje con ellos. Hacer un alto y verificar qué tan gastados estamos y si realmente tenemos el dinero suficiente para hacer los dos viajes, tan solo por el gusto de ir con ambos o para quedar bien con las dos familias.

Saber decir que no, a esa “oferta” de 12 meses sin intereses. Saber decir que no, a esos vicios diarios que sólo afectan nuestro presupuesto, desde el cigarro, el alcohol, hasta el o los cafés que solemos comprar en las tiendas caras.

Poder decir que no a esa nueva tarjeta de crédito que ofrecen sin anualidad el primer año. Porque es casi seguro que se nos olvide cancelarla antes de que nos carguen la anualidad.

O detener esa llamada por teléfono que nos quiere sacar información o chantajear. A veces me sorprende lo difícil que se me hace interrumpir al vendedor que me llamó al celular para explicarme sin parar las bondades de cambiar mi linea celular con ellos o de comprarle un seguro de vida a mi tarjeta de crédito. Tal parece que no respiran y no se detendrán jamás. Intentas hablar y siguen  siguen sin parar…  y si logras decir que no te interesa, de inmediato viene el  “¿Por qué no? mire es que le conviene por que….”  y le siguen sin parar.

Cuando me atreví a colgarles, descubrí que no pasa nada si digo “No gracias” y les cuelgo… entiendo que solo hacen su trabajo, pero a veces parece que pensamos que es sumamente grocero colgarles; no pasa nada y el poder decisión lo tenemos nosotros y no ellos.

Saber decir que no, a la flojera en lugar de hacer ejercicio. A la flojera en lugar de hacer mi trabajo. A la flojera en lugar de estudiar. A la flojera en lugar de leer y aprender cosas nuevas.

Saber decir que no a esa consola de videojuegos de última generación que tanto queremos pero que no necesitamos.

Saber decir que no, a ese auto último modelo que se sale de nuestras posibilidades actuales pensando que antes de 2 años estaremos recibiendo mas dinero. Pero sin considerar que en esos 2 años habrá otros gastos que pensamos que jamás llegarán y que nos dejarán con problemas financieros.

No es fácil lograrlo, pero debemos estar seguros de que decir que no a las cosas que nos nos gustan o no nos convienen, no es tan difícil, solo es cuestión de quitarnos la pena y descubrir los beneficios que tiene hacerlo sin temor a lo que los demás piensen.

Qué difícil es decir que NO was last modified: febrero 24th, 2018 by Antonio H.